La columna de esta semana está avocada a contarles sobre uno de mis lugares favoritos en esta ciudad, si es que todavía no lo conocen. La verdad es que hace tiempo que estoy por dedicar una de mis columnas a Escaramuza, mi librería de cabecera, pero han surgido otros temas y no me había llegado el momento. Incluso he comentado varias veces sobre mi intención de escribirla cuando le recomiendo el lugar a alguien, pero no lo había concretado. Y resulta que hace unos días los visitó Irvine Welsh, y publicó en Twitter que era la librería más linda en la que había estado, en todo el mundo. Lo vi varias veces retwitteado y hasta creo que más de un medio lo tomó para alguna nota, así que pensé que era el momento justo para escribir mi columna. No sea cosa que vengan más personas célebres y me ganen de mano en contar porqué es uno de mis lugares favoritos, y coincido con Irvine, la librería más linda que he visitado.

La descubrí de casualidad, porque vivo a dos cuadras, y un día pasé caminando cuando aún no habían abierto. Me intrigó que fuera una librería de semejante tamaño, estuve atenta hasta que abrieron, y decidí pasar a comprar un libro que tenía ganas de leer. Quedé encantada con la cantidad de libros, con los ambientes grandes, luminosos, y vestidos de bibliotecas repletas. Estaba lleno de gente mirando y comprando libros, pero no me pude quedar, porque había ido con mi hija chica que no paraba de tocar todo lo que estaba perfectamente ordenado, a su alcance. Me llevé lo que iba a buscar, y me fui con la idea de volver tranquila a disfrutar del lugar. Porque tiene eso, más que un lugar donde venden libros, es un lugar de disfrute.

Desde chica, siempre me encantaron las librerías. Puedo pasarme horas mirando libros, y puedo mirar miles antes de elegir uno. No me pregunten qué es, pero hay algo especial en agarrar un libro, ojearlo, leer la contratapa, tomarle el peso, mirar la edición, leer algo del autor si es que uno no lo conoce, y dejarlo ahí en stand by para pasar a hacer el mismo procedimiento con otro, y con otro, hasta elegir uno. Una gran compañera de lectura me dijo que es en ese proceso que ciertos libros te atrapan, generándose una especie de “química” especial. Yo no lo había pensado, pero puede ser que ya desde ese momento se forje ese vínculo que uno genera con los libros, del que ya he hablado en otras columnas de este blog.

Los responsables de Escaramuza entienden esto a la perfección, porque la enorme cantidad de libros que tienen está expuesta de tal forma, que uno los puede tomar, mirar, evaluar y dejar. El salón central es un espacio cuadrado, con bibliotecas que llegan hasta el techo, donde hay hasta una escalerita para acceder a los libros que están más alto. Esa escalera de madera me pareció fascinante desde el primer día, porque además de darle un toque muy original, da la sensación de que todo es accesible.

Hay libros de todo tipo y color, del rubro y el tema que pidas, y una de las salas que da al frente tiene la colección de textos para niños más grande que he visto últimamente. No es solo la cantidad de libros y el encanto del lugar lo que la hacen una librería especial, es también la gente que la atiende, sus recomendaciones, y el contenido que constantemente publican en redes sociales, lo que hace que a cada rato uno quiera volver.

A los que no les guste tanto la lectura, el lugar en sí mismo igual es una visita obligada. Todo está puesto con un diseño exquisito, y cada detalle está cuidado. Hay un espacio para tomar un café o almorzar, donde una de las paredes tiene una cantidad de viejas máquinas de escribir, que sin saber nada de diseño, creo que es uno de los puntos más altos de la ambientación. He ido en distintos horarios y siempre encuentro gente, ya sea mirando y comprando libros, almorzando, tomando un café, o entrando y saliendo de los variados talleres que ofrecen. En su página de Facebook dicen que son una librería, un café, y un espacio cultural. Coincido con los tres, y celebro que haya estos espacios en Montevideo, y que el público los frecuente.

Yo solía comprar libros acá y allá, donde encontrara lo que buscaba, o donde me quedara práctico. Incluso hace poco me reí cuando alguien me contó que tenía una librería y librero de confianza, de quien tomaba todas las recomendaciones. Desde que voy a Escaramuza lo entiendo un poco más, y me alegra que mi librería de cabecera sea, definitivamente, una de las más lindas del mundo.

http://www.escaramuza.com.uy

https://www.facebook.com/Escaramuza-1685500588368430/?fref=ts

3 comentarios en “La librería más linda del mundo.

  1. ¡Es divina!

    La descubrí a fines del año pasado gracias a una recomendación y creí que no iba a poder salir más de ahí. Creo que por eso no he vuelto aún… temí perderme para siempre en ese mundo aparte.

    Otra librería que me encanta es Puro Verso, en la peatonal Sarandí. La recomiendo.

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