Es una clásica pregunta que a todos nos ha tocado responder alguna vez. ¿Para cuándo el casamiento? ¿Para cuándo la tesis? ¿Para cuándo un bebé? ¿Para cuándo el hermanito? ¿Para cuándo la mudanza? Hay gente que le encanta hacer este tipo de preguntas sobre la siguiente etapa que, según ellos mismos estipulan, uno debería cumplir en la vida. Estoy segura de que a todos los que están leyendo, se les viene a la mente algún Sr/Sra. Para Cuando, y es justamente de ellos, de quienes hablaremos en la columna de esta semana.

Hay temas que apasionan a los señores para cuando, y el primero es el casamiento. Así es que, desde el primer momento que conocen a tu novio/a, te empiezan a preguntar cuándo vas a dar el siguiente paso. Deben tener algo de Cupido adentro, porque tienen una fascinación con los anuncios de bodas ajenas que asombra. Y como quieren ser los primeros en saber, te atormentan con: “¿Van a poner fecha?”, “¿Cuándo tenemos casorio?”, “¿Tienen planes?” O sino el cásico “¿Para cuándo…?”, en tono de suspicacia y con una guiñada misteriosa, como si a uno le cupiera alguna duda sobre lo que quieren preguntar.

Y pensarías que una vez que diste el sí, y te comprometiste con otra persona a vivir felices y comer perdices, tenés un tiempo de descanso. Pero no, los Sres. Para Cuando no descansan. Viene el siguiente “¿Y…?” Otra vez, con un halo de misterio y mirada cómplice, hacen esta pregunta que, aunque consta solo de una letra, es bastante clara: quieren saber si uno planea tener un bebé. Así estés volviendo de la luna de miel, ellos ya están planificando cuando deberías tener familia. Otros son más directos y van directo al “¿Están buscando?” Y en esta etapa es cuando los Sres. Para Cuando ya te empiezan a molestar un poco. Es algo bastante personal, y tener a todo el mundo opinando cada vez que ellos sacan el tema, es un verdadero fastidio.

Pero bueno, pongamos que finalmente nació la criatura, y ya tenés una familia constituida. Ahí sí, pensás que los Para Cuando te van a dar un respiro. Negativo. Ahí es cuando empiezan a preguntar por el hermanito, o a sacar cálculos de cuánto se llevarían entre los hermanos, cuando el hermano menor ni siquiera está concebido. Otra cosa muy frecuente es achacar algún mal comportamiento de tu hijo, al hecho de que no tiene un hermano. Si justo fuiste a un cumpleaños infantil, y justo tu nene lloró porque otro le sacó un caramelo, inevitablemente escuchás el clásico: “a este niño le hace falta un hermano”. Y si te habían empezado a fastidiar los Sres. Para Cuando, a esta altura ya te cuesta responderles con educación. Uno opta por no responder, o simplemente sonríe, mientras se cuestiona por qué será que esta gente no se ocupa de su vida y deja al resto vivir la suya tranquilo

Y eventualmente el hermanito llega, y ahí pueden darse dos situaciones. La primera es que los niños sean del mismo sexo, con la cual los Para Cuando están en la gloria, y arremeten con ¿Van a buscar la nena? o “Después vendrá el varoncito…” Te dan ganas de responder a los gritos que acabás de parir a tu segundo hijo, y todavía ni siquiera te cuestionás si vas a tener otro, pero bueno, educación ante todo, esta vez intentás sonreír. Y aunque la sonrisa salga media forzada, peor hubiera sido mandarlos al diablo.

Y la segunda se da cuando las criaturas no son del mismo sexo, es decir que tenés una nena y un varón, el clásico casal. Ese es mi estado actual, y debo decir que es un momento que les da cierta tranquilidad a los Sres. Para Cuando. Debe ser porque en su mentalidad estructurada, ya cumpliste con la patria, y no te quedan casilleros en los que poner visto en esta vida.  Las preguntas son menos frecuentes, pero siempre alguno aparece con “¿Van por un tercero?” o “¿Ya cerraron la fábrica?” Personalmente, siempre respondo “No lo sé, veremos”, y ante esa respuesta se abre un mundo de opiniones, desde los que me dicen que soy una mujer muy valiente por decidir tener tres hijos hoy en día, hasta los que me preguntan si estoy loca, porque tener tres hijos y trabajar tantas horas es imposible. Son momentos en los que me hacen dudar de mí misma, porque pienso “¿Qué le respondí?” Porque si solo dije VE-RE-MOS, si no dije nada certero, no dije ni que sí, ni que no, ¿de dónde salen todas estas conclusiones?

 Hace poco leí una frase que dice que no hay nada más peligroso que una persona sin suficiente información, sacando conclusiones. ¡Esto es lo que les pasa a los Sres. Para Cuando! Sin saber, concluyen, y después preguntan. Las preguntas que acabo de relatar son solo los más clásicos ejemplos de las millones de situaciones en las que podemos identificar a estos señores. Y pensándolo fríamente, todos tenemos una pizca de Para Cuando adentro, a todos a veces nos intriga un poco la vida de los demás, solo tenemos que aprender a no dejarlo salir, simplemente a llamarnos a silencio cuando nadie nos pide opinión.

Un comentario en “Y, ¿para cuándo…?

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